Este será uno de los últimos artículos que Dios y seres superiores nos han entregado a través de sus ángeles y enviados, para entender por qué la vida se está extinguiendo en el planeta tierra. De cómo el hombre es víctima de su propio invento que ha llamado terrorismo, para culpar a otros de sus infernales canalladas, con cómplices y monstruosidades a cuestas. En todo final aumenta cada segundo de existencia las mezquindades. Irnos del planeta de las contradicciones no causará extrañeza entre los 7 mil millones de humanos que poblaron el globo sin pensar en esas atroces consecuencias que atropellaron la convivencia sin experimentar amor ni siquiera en la sexualidad. Saldremos algo pensativos al saber que todos y todas, invirtieron en guerras, injusticias, asesinatos, masacres, vanidades y desigualdades, menos en solidaridad y rectitud. No hubo un solo mortal terrícola humano que hubiera dado su mano amiga a quienes siguen de paso conociendo que “Nuestro Reino” y el de las hermanas abejas y hermanos abejos, tampoco fueron de este mundo. Mientras los recursos los usaron para destruir la vida, y apoderarse de los privilegios, no “quedará piedra sobre piedra” entre llantos y lágrimas de sangre, que se verán con velocidades superiores al de la hermana luz. Las hermanas abejas y hermanos abejos, son superiores al hombre y al mismo reino animal y vegetal. Sin ellas ni ellos, jamás existirá vida en la tierra. Los tóxicos usados en los cultivos por los dementes industriales y granjeros, la quema de árboles y junglas, la tala indiscriminada de bosques y árboles, el uso del azufre, pólvora, fósforo, glifosato, plomo y hasta la “Bala Madre”, en proporciones exageradas y enfermizas, evaporó el habitad de las abejas, desintegrando su frecuencia. Aunque también los macabros hechos del hombre, destruyeron la vida de otras especies y familias de la fauna y flora. Las abejas al final no se mueren como cadáver, sino que simplemente desaparecen y se hacen invisibles a los ojos de los humanos. Ellas salen del planeta en masa y en fila colectiva, a otras dimensiones. Allí prepararán la vida en la nueva tierra que habitarán los pocos rectos y probos que queden vivos de esta moribunda nave y que merezcan el viaje, con otros y otras que llegarán de tierras y planetas distantes. Ningún militar y/o heredero que hayan disparado armas de muerte, saldrá del planeta de las contradicciones afuera de esta atmosfera. Sólo verán el humo que les recordará los bombardeos y masacres. Si usted mato la vida o aplicó “abortos y/o penas de muerte”, su final ni siquiera alcanzara a ser polvo radiactivo. La farsa de jueces, abogados y médicos, no tendrán autorización para guardarse ni siquiera entre los archivos del ADN chamuscado al carbón.
Este será uno de los últimos artículos que Dios y seres superiores nos han entregado a través de sus ángeles y enviados, para entender por qué la vida se está extinguiendo en el planeta tierra. De cómo el hombre es víctima de su propio invento que ha llamado terrorismo, para culpar a otros de sus infernales canalladas, con cómplices y monstruosidades a cuestas. En todo final aumenta cada segundo de existencia las mezquindades. Irnos del planeta de las contradicciones no causará extrañeza entre los 7 mil millones de humanos que poblaron el globo sin pensar en esas atroces consecuencias que atropellaron la convivencia sin experimentar amor ni siquiera en la sexualidad. Saldremos algo pensativos al saber que todos y todas, invirtieron en guerras, injusticias, asesinatos, masacres, vanidades y desigualdades, menos en solidaridad y rectitud. No hubo un solo mortal terrícola humano que hubiera dado su mano amiga a quienes siguen de paso conociendo que “Nuestro Reino” y el de las hermanas abejas y hermanos abejos, tampoco fueron de este mundo. Mientras los recursos los usaron para destruir la vida, y apoderarse de los privilegios, no “quedará piedra sobre piedra” entre llantos y lágrimas de sangre, que se verán con velocidades superiores al de la hermana luz. Muchos volaron antes de llegar o varios alcanzaron llegar antes de salir, para no repetir los errores de sus ancestros. Fueron muchos los seres creados que se devolvieron al lugar de los justos porque arribaron al lugar equivocado. Aquellos y aquellas que, al nacer, sólo duraron ‘vivos’ en el planeta, horas, días, meses y pocos años, fueron ayudados a salir de la tierra por el trabajo de abejos y abejas avanzadas en su frecuencia comunicacional. Algunos abortos no deseados se dieron porque ellos y ellas no debían haber llegado al desorden cósmico sin amor.
Las plantas al igual que irracionales y raza humana, morirán cuando las abejas y abejos, alcen vuelo dorado a otras dimensiones. Primero morirán los mortales terrícolas humanos antes que los otros y otras. Las flores que abusivamente se usaron para fiestas y derroches entre pervertidos y desviados, que lucieron clubes, tabernas, teatros, auditorios, mesas y prostíbulos, entre falsas reuniones, ya no serán más. Usando la frase de algunos políticos y politiqueros populistas de mala estirpe y procedencia: “Ya no volverán”. Los árboles saben que la tragedia está por llegar, al igual que los cuatro elementales, creados para la estabilización del universo y la vida. Nombrar responsables de la desintegración de la vida y desaparición del planeta, no vale la pena porque el tiempo se agotó. Algún optimista y/o iluso, diría: “Salvase quien pueda”. Las abejas tienen otra función entre sus células y es la de neutralizar los virus nefastos que producen la muerte de la esencia. En la tierra les fue imposible trabajar por la irracionalidad del hombre y por la bajeza aplicada de los ruines instintos humanos modificados.
Cuando no veamos volar abejas y/o abejos, sobre nuestro contaminado espacio y cabeza, sabremos que ya no habrá más polinización. El arte de llevar el polen y producir vida en otras vidas, es algo mágico para el ignorante. Las patas abejales tienen triple función y logran transportar la vida por encima de tempestades y lluvias. La espora masculina de las plantas superiores se deja transportar y autoriza su viaje a través de una frecuencia de radio y ondas vibracionales de luz, que lanzan lecciones de aprendizaje, dentro de una perfecta comunicación intangible a los sentidos de ignorantes, animales, irracionales y plantas inferiores. Mientras de día ellas y ellos, trabajan transportando una de las células de vida, de noche procesan alimento, nectar y medicina. Ellas y ellos saben por inercia cuando va a llover y como se deben agrupar para sincronizar su labor. Jamás trabajan en forma individual siempre en grupo. Son obedientes, ordenadas, meticulosas y metódicas, a las leyes creadas, por esa misma razón desaparecerán de la faz de la tierra como suspiro de brujo enamorado.